sábado, 7 de enero de 2012

EL MANUSCRITO DE AVICENA./ MEMORIAS SE UN JUDÍO SEFARDÍ:/ RELATOS DE UN TRASHUMANTE:/ CALIGRAFÍA DE LOS SUEÑOS.

TÍTULO: EL MANUSCRITO DE AVICENA:

Tienes los ojos tristes, cazadora tenaz de amaneceres. A veces, te revistes la angustia de quererse:
es tu herencia el amor y, amando, mueres.
Naciste a la sonrisa, incipiente, no más, tus labios rojos. Contemplas la repisa repleta de despojos:
El mundo lacerado por tus ojos.
Tendiste como un ala tu piel ilusionada, hacia el futuro. Siempre tuviste a gala al reto contra el muro,
este sentir vital que te inauguro. No pudo ni el ardiente verano puberal contra las rosas. La vida te desmiente, te trastroca las cosas en un vivido mar de mariposas.

TÍTULO: MEMORIAS SE UN JUDÍO SEFARDÍ:

No ignoras los caminos ni el amor que grabaste en los senderos: los tiernos desatinos, la flor de los romeros, los besos iniciales, los primeros.
Nunca serás vencida por el lento recurso de la noria, al hilo de la vida. No nos sirve la historia, las manos se nos llenan de memoria.
Están, en el recuerdo, los abrazos, al viento, cual banderas. Te pierdes, y me pierdo, al pie de las primeras, antiguas, permanentes, primaveras.
No podré amurallarte con las recias almenas de la duda. No podré liberarte, aunque tienes mi ayuda, porque tu amor al viento se desnuda.

TÍTULO: RELATOS DE UN TRASHUMANTE:

No caerás en el pozo profundo, helicoidal, de la tristeza. Tu cuerpo tiende al gozo, de pies a la cabeza, la
alegría renace y, siempre, empieza. Jamás serás herida por las lluvias del tiempo, que avizora el curso de tu vida: día a día, hora a hora, certera, enamorada, hacia la aurora.
Descubres cada día sorpresas infantiles, nuevos mundos. A aunque te siento mía, te escapas a profundos, imprevistos milagros vagabundos.
Estrenas a diario de regalo inicial de la ternura, como un abecedario para expresar la pura asunción de la rosa y su estatura.

TÍTULO: CALIGRAFÍA DE LOS SUEÑOS:

Cabalga, casi presa, al perfil de la flor y las espinas. Como un niño, traviesa, sonríes y adivinas: Se te va el corazón en las esquinas.
¿ Qué fue de los estíos, ardiendo a flor de piel en los trigales? por el amor iguales, que aún conservan los labios las señales.
No vencerá el olvido los besos con que herías los veranos. El tiempo detenido entre juegos livianos, que cargaron, frutales, nuestras manos.
En el tiempo detienes, breve, tu corazón, su galopada. Observa cómo vienes: vencedora de nada,
el alma, desprendida en la mirada.

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